viernes, 18 de abril de 2008

La primera ronda: Conferencia Oeste

1. Los Angeles Lakers v. Denver Nuggets

El único capaz de cambiar el destino tan verosímil de este enfrentamiento de dos equipos tan desiguales es el veterano de tantas vencidas inesperadas, como individual, a lo largo de su vida difícil, e inclusive como un jugador profesional del baloncesto, Allen Iverson. Pues, sino él, ¿quién? A Carmelo Anthony, desafortunadamente, le falta mucho tiempo para madurar como una persona y jugador profesional; George Karl, por mi parecer, es el entrenador de los Nuggets sólo en cuerpo, pues su alma y su corazón están tan ausentes como la defensa de los Nuggets.

Entre ambos equipos, la desigualdad es tan intensa y profunda que AI tendrá que producir rendimientos milagrosos sólo para vencer a los Lakers en unos cuantos partidos, pero, al fin y al cabo, hay un jugador en el equipo de los Lakers que produce rendimientos sobrenaturales a lo natural, y ese, por supuesto, es Kobe Bryant.

Me da pena por AI, pues ya está envejeciendo, y aunque su cuerpo indestructible y su resistencia interminable parecen vitalicios, alguna de estas temporadas cercanas marcará su término, y este inimitable gigante pequeño e ingrávido, cuya historia nunca mas se repetirá, será paulatinamente tirado hacia el olvido inmeritorio.

Los Lakers en cuatro partidos melancólicos.

4. Utah Jazz v. 5. Houston Rockets

Podrás decir que lo mismo se puede decir de Tracy McGrady, pero las diferencias son estas: McGrady no ha cautivado a millones de aficionados del baloncesto desde adolescente, después, como universitario y, hoy en día, como profesional como Allen Iverson; McGrady no ha disfrutado del éxito individual que le trujo el premio de MVP a AI, tampoco el éxito de equipo; e inclusive, y más impresionadamente – o escandalizadamente, dependiendo de tu punto de vista –, no ha mudado la cultura de la NBA tal como AI lo hizo desde la noche que burló a Michael Jordan con su crossover en su temporada de novato.

Sin embargo, para McGrady, todavía le resta tiempo para desviar su camino, actualmente, sentenciado a la indiferencia común y destrozadora debido a los malogrados hazañas, hacia una semejante al de AI, que se recordara no como se debe de recordar, pero por algunos escasos vencimientos inesperados. En esta postemporada, Tracy McGrady se ha topado con una oportunidad propicia y, desgraciadamente, familiar, para obtener alguna forma de inmortalidad, en la forma de los Utah Jazz, cuya superioridad obvia, acoplada con la carencia de su propio equipo, transformó al vencimiento inesperado de los Jazz al más inverosímil – el de los Lakers es imposible – de esta mitad de la postemporada.

¿Cómo pueden ganar los Rockets? Bueno, sabemos que los Jazz no son el mismo equipo como casero que son como visitante, menos mal para los Rockets; sabemos que los Jazz no tienen a nadie que puede con McGrady, menos mal para McGrady; y sabemos que los dioses del baloncesto deben de estar demasiadamente molestos con los Jazz por el regalo sin vergüenza del partido contra los Spurs.

Después de esos argumentos, obviamente más románticos que realísticos, no hay tanto que decir. Los Rockets probablemente sufrirán de nuevo esta postemporada.

¿Qué han hecho para merecer la mala suerte que les ha tocado?

Los Jazz en cinco juegos tradicionales.

2. New Orleans Hornets v. 7. Dallas Mavericks

Bien sabíamos que nos iba tocar algunas series increíblemente excitantes por ser la primera ronda en la repleta Conferencia Oeste, pero ya que están aquí, ¿puedes creer los que nos toca?

En esta encontramos a dos equipos capaces de ser superiores de todos de los equipos de la Conferencia Este, menos a los Celtics, ¡y ni siquiera es la serie más increíble de la primera ronda!

Aquí, tenemos al nuevo base ejemplar de la NBA, repleto de talento y juventud, Chris Paul, y allá, vemos al veterano estable, repleto de sabiduría y óxido, Jason Kidd. Más allá, admiramos a la tenacidad inalcanzable e interminable de David West, y al otro lado, el juego gracioso y sin límite de Dirk Nowitzki. Fuera del contorno de la cancha, vichamos al hermético e intenso dirigente de los Hornets, Byron Scott, y junto, pero en contrario del, al demostrativo y dictatorial Napoleón de los Mavericks, Avery Johnson.

¿Qué más podemos pedir? Nada más.

Los Mavericks en siete partidos magníficos.

3. San Antonio Spurs v. 6. Phoenix Suns

Somos indignos de este enfrentamiento colosal, pero a la vez, qué desgracia que uno de estos equipos tendrá que ser eliminados casi en la víspera de la postemporada. Ambos equipos son más que capaces de ganar el anillo, pero en una burla de la coincidencia se encuentran frente de cada quien con tanta prisa.

Burla de la coincidencia a de veras, porque los Suns consiguieron a Shaquille O’Neal para ganarles a los Spurs, y los Spurs alquilaron a Kurt Thomas para ganarles a los Suns – y los Lakers. No hay duda que Steve Kerr esperaba ansiosamente este enfrentamiento, cuyo término favorable lo confirmará como un genio, o cuyo término desfavorable lo confirmara como un pen…, pero en las finales, o quizás las semifinales de la Conferencia Oeste, ¡no en la primera ronda!

Por mi parecer, la conclusión de esta serie comprobará para siempre la maldición de Tim Duncan de los Spurs, ellos no ganarán en este año 2008, es decir, no ganarán en este año impar, e inmediatamente próximo del último campeonato.

Lo único que me molesta de la ascensión y asimilación total y perfecta de Shaq a los Suns es que Shaq, en el contorno de esta temporada, ha mostrado lo bueno y lo malo de su carácter.

Lo bueno primero; ha demostrado que cuando se impone a algo, puede lograr cualquier cosa que le de la gana, y que puede humillarse a la vejez graciosamente e inescrupulosamente. Lo malo; ha demostrado que aun es fértil para nacimiento de los rencores mezquinos en contra de todos que deja en su pasado, y que se puede vincular a la venganza pueril fácilmente.

Los Suns en siete partidos resplandecientes.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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