Se despegan los formidables Celtics aspirantes del anillo, en contra de un equipo que, antiguamente, antes de esta contemporánea época sombría, calificaban y avanzaban por lo menos una vez en la postemporada, los Hawks de Atlanta. ¿Deberían preocuparse los Celtics de esta nueva culminación, años en construcción y repleto de novatos? No. Por mi parecer, bastarán seis horas de tiempo en total sobre la cancha para los tres amigos para que los Celtics les den una paliza en forma de barrida al equipo de Atlanta. Sin embargo, felicidades a los Hawks por su regreso a la postemporada, no es la culpa de ellos que se enfrenten contra uno de los equipos más completos y talentosos que hemos visto en mucho tiempo.
Los Celtics en cuatro partidos de repecho.
4. Cleveland Cavaliers v. 5. Washington Wizards
Todos andan diciendo que esta será la serie más pareja, más excitante y más interesante en la primera ronda de la Conferencia Este, pero, ¿por qué? Aunque Lebron defina jugadas impresionantes a menudo – a veces después de unos ilegales pasitos de más – el equipo de él es el más soporífico en toda la NBA. ¿Por qué? Porque en los momentos de la verdad, en los momentos donde más aspiramos ser impresionados de jugadas increíbles y bien hechas, e inclusive cuando le de la gana a Lebron, no hacen nada más que darle el balón, y complacerlo con el aparto de su camino, siempre en espera de recibir un pase lastimoso, y regularmente tardío, e intentar un tiro de tres apurado por el reloj o una bandeja tras un rebote ofensivo.
¿De donde nace ese tipo de juego? Por mi parecer, del egoísmo de Lebron, de la adoración de sus compañeros y de la complacencia de el entrenador, Mike Brown.
Además, ¿no ha sido una gran desgracia el intento de los medios de comunicación de coronarlo como un candidato de MVP a pesar de que los Cavaliers apenas ganan más de la mitad de sus partidos? Acoplándolo con los verdaderos candidatos, como Kobe Bryant, Chris Paul y Kevin Garnett - inclusivamente en frente de jugadores como Tim Duncan, Tracy McGrady y Paul Pierce -, que han disfrutado del verdadero éxito como individuales y, más importantemente, de equipo, ha sido una de los escasos disgustos de esta temporada inolvidable.
Pero así es, principalmente, por lo menos por mi parecer, porque ESPN y ABC, ambos singularmente culpables de la inmerecida campaña de MVP de Lebron, son propietarios del derecho de la emisión de las finales de la Conferencia Este. Es decir; han investido mucho en la Conferencia Este y, a través de ella, Lebron James, y por eso precisan fabricar la histeria necesaria para igualar la índice de audiencia que disfrutará TNT con la Conferencia Oeste, cuya histeria es natural de ella debido a los jugadores, y equipos repletos de historias fascinantes.
Los Wizards en seis partidos coléricos.
2. Detroit Pistons v. 7. Philadelphia 76ers
Rasheed Wallace es mi jugador favorito de la NBA, y me encanta el movimiento de cuerpo y balón que demuestra el equipo de Detroit, sin embargo, la verdad es que ya me canse de ver a él, y su equipo año tras año en la postemporada, invariablemente ejecutando las mismas jugadas, perfectamente paralelas a las de la temporada anterior, con los mismos resultados fáciles y secos.
Yo sé que el cambio por el bien del cambio no es siempre una idea propicia, pero ya han pasado cuatro temporadas después del único campeonato, y al fin de cada postemporada el rendimiento del equipo baja más y más.
Así que, háganme feliz Detroit, manda a Rasheed Wallace a Houston sin despojarnos de Yao Ming, Tracy McGrady, Shane Battier o Luis Scola. Todo es posible en este mundo, pues Joe Dumars es un genio para estas cosas.
Además, Rasheed ya gano su campeonato:Los Pistons en cinco partidos aburridísimos.
3. Orlando Magic v. 6. Toronto Raptors
¿Por qué no se encuentran los Raptors entre los mejores equipos en la NBA? Tienen un equipo repleto de jugadores talentosos, y me parece que están a salvo de jugadores egoístas, pero, sin embargo, se les imposibilita el asenso hacia las atmósferas cúspides de la NBA – y eso en la Conferencia Este. Por mi parecer, les faltan dos verdaderos líderes, uno sobre la cancha, y él otro fuera de la cancha.
Chris Bosh como el jugador superior, debe de ser ése sobre la cancha. Bosh, en efecto, es poseedor de uno de los juegos más completos entre los ala-pívots de la NBA, pero lo que le falta más es lo que le falta al equipo, la defensa. Habitualmente no contribuye defensivamente, en verdad, las veces escasas que veo a los Raptors, es raro la vez que veo a Bosh, por lo menos sacar la lengua en defensa de su área interior, y el arco. En efecto, custodiando el área más en necesidad de defensa impermeable en esa manera, sólo invita bandeja tras bandeja, y la anotación eficaz de los tiros de la oposición, y con ellos el despojo del ánimo del equipo necesario para igualar ese rendimiento.
Fuera de la cancha los Raptors buscan a un líder en su entrenador, Sam Mitchell, pero a él le falta mucho para hacer uno de los entrenadores superiores de la NBA. Aun así, ya que Mitchell está contratado por algunos cuantos años después de esta temporada, lo que precisan los Raptors es uno o, quizás, dos asistentes fuertes en el área de la defensa, semejante a lo que hicieron en Boston con la añadidura de el ex-asistente de los Rockets, Tom Thibodeau, pero, desafortunadamente, si Bosh sigue siendo el mismo, ni siquiera Greg Popovich ayudará.
Aunque todo eso me parece cierto, y aunque los Raptors nunca han producido victorias en la postemporada en esta época, posVince Carter, no dudo en su capacidad de ganarles a los Magic – si es que juegan al nivel que han mostrado durante sus rachas más beneficiosas de la temporada regular. ¿Lo demostrarán? No, bueno, lo dudo, siento que esta será la serie en donde se estrena Dwight Howard como un verdadero superstar de la NBA. Pero, a la vez, uno no puede predecir este enfrentamiento porque Howard no ha comprobado no nada el la postemporada, y los Raptors verdaderamente poseen todo lo necesario para derrotarlos; un gigante capaz de fatigar a Dwight Howard con su ataque ofensivo, y aplacar su ataque de rebotero; la puntería eficiente desde la línea de tres para neutralizar la de los Magic; y bases capaces de aventajarse de los mediocres en Orlando.
Los Magic o los Raptors en cuatro a siete partidos imprevisibles.

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