
Después de la racha histórica de 22 victorias, los pies de los Rockets han sido firmemente plantados sobre la tierra a fuerzas de derrotas contra los Celtics, Hornets y Suns. Tres equipos con quien, según aquellos que guardaban cualquier tipo de escrúpulo en contra de los Rockets, se pudieron medirse de a de veras. A pesar que 22 victorias en racha contra los Heat, uno de los más trágicos e patéticos equipos que hemos visto en mucho tiempo, será una hazaña de los más inverosímiles.
Hay que ser demasiadamente atrevido en criticar a un equipo que gana tanto en la NBA, ¿qué no? Pero así son los críticos y para nada más sirven. Pues, es una barbaridad el menosprecio de un equipo que siguió ganando 10 partidos en racha después de perder a su sol, su estrella y su centro.
Por eso agradezco a todos los integrantes de los Rockets, desde el dueño hasta los barrenderos de la cancha y estadio, por una breve época edificante de la historia de los Rockets en que me sentí en las nubes como un aficionado – y eso después de un tiempecito bastante difícil. Pero eso se queda en el pasado y, como comentó Shane Battier, no se puede apreciar verdaderamente hasta que estemos ya viejos y con el provecho de la retrospección.
Ahora hay que enfocarnos en lo que sigue: los Playoffs. ¿Una repetición de los Playoffs del año anterior contra los Jazz? Parece probable si no cambia el tablero drásticamente en estas tinieblas de la temporada regular. Desafortunadamente, será muy difícil derrotar ese equipo repleto de jugadores valerosos y con estrellas tales como Deron Williams y Carlos Boozer sin el gigantesco Yao Ming cuyo ataque se encuentran incapaces de disimular.
O quizás, ¿será los Suns contra los Rockets? En ese caso no tanto cambia, especialmente ahora que los Suns están por recuperar la perdida química que olvidaron por un momento estando atónitos de la gran añadidura de Shaquille O’Neal. Ahora que se entienden son un equipo que merecen ser tomados en cuenta por cualquier contrario con quien se enfrenten en el camino hacia las finales, inclusivamente los Rockets, de nuevo, especialmente por la perdida de Yao Ming.
Entonces, ¿contra quien queremos enfrentarnos?
Si tiene que ser algunos, que sean los Mavericks. Los Mavericks son los únicos entre los tres equipos occidentales que drásticamente transformaron sus aspectos y que no han encontrado el camino propicio para reforzar las posibilidades de ganar un campeonato – y eso fue antes de la salida indefinida de Dirk Nowitzki. Ahora, no les queda tiempo como un equipo completo en la temporada regular para esa búsqueda, tendrán que conocerlo al vuelo turbulento de los Playoffs y, ojalá, contra los Rockets y con un Dirk todavía recuperándose.
Los Warriors son la segunda opción porque son muy capaces de perder sus cabezas en los momentos más inoportunos y convertirse en un equipo cualquier, un equipo fácil de derrotar. Pero a la vez, cuando están completamente cuerdos, capaces son de ganarle a cualquier equipo de la NBA – ya comprobaron esto contra los antemencionados Mavericks. Pero, aunque cuerdos, le doy la ventaja a los Rockets en este posible y deseable enfrentamiento. Los Rockets, cuya defensa es más que capaz de disimular su ataque y cuyo ataque propio es más que capaz de aventajarse de la defensa floja de los Warriors, no se cagaran como los Mavericks.
En fin, que venga quien venga, esta temporada ha sido de las más memorables, tan memorable que una derrota ni siquiera en forma de paliza, echar a perder los acontecimientos históricos e inspiradores de los Rockets del año 2008.
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