lunes, 11 de febrero de 2008

La Conferencia Oeste: Diez equipos, ocho puestos

En este artículo intentaré aclarar la Conferencia Oeste con la meta de proyectar los ocho equipos -de los diez merecedores- que ganaran uno de los ocho puestos en los Playoffs.

Primero, hay que declarar los equipos que obviamente ganaran puesto, ésos, por mi parecer, son los seis siguientes:

Los Lakers de Los Ángeles, los Suns de Phoenix, los Hornets de New Orleans, los Jazz de Utah, los campeones Spurs de San Antonio y los Mavericks de Dallas.

Segundo, hay que declarar los cuatro equipos que lucharan por los últimos dos puestos de los Playoffs:

Los Rockets de Houston, los Warriors de Golden State, los Nuggets de Denver y los Trail Blazers de Portland.

Los Trail Blazers, por mi parecer, aunque tienen un futuro resplandeciente verosímil -especialmente cuando se añade Greg Oden al equipo el año que viene-, son los más débiles de los cuatro.

Primeramente, les falta un verdadero jugador de franquicia; si, Brandon Roy es un jugador de alta calidad, pero a nivel de Michael Redd no Tracy McGrady, o mejor dicho, el ya nunca visto Tracy McGrady.

Además les falta un pívot para ayudarles cercas del tablero con los rebotes y con la defensa; hoy en día existe una desigualdad tremenda en esos aspectos del baloncesto contra los Trail Blazers. Al fin, los 45 a 47 juegos que terminaran ganando no van hacer suficientes para ganar un puesto en los Playoffs.

De los tres restantes quisiera decir sin duda que los Rockets van a lograr ganar un puesto en los Playoffs, pero no osó a decir tanto a pesar de su enero y febrero triunfantes, el rendimiento inesperado de novatos Carl Landry y Aaron Brooks y la ascensión meritoria de Luis Scola de suplente a titular.

La duda no es grave, pero es una que no existe en los Warriors y los Nuggets, ambos equipos completos, fuertes, capaces de ganarle a cualquier adversario en cualquiera noche porque tienen la habilidad de amontonar puntos y puntos y mas puntos. La pequeña, pero perpetua, duda nace de la historia repleta de lesiones de Yao Ming y Tracy McGrady. A cualquier momento la espalda frágil de McGrady o los pies sobrecargados de Yao Ming se pueden agraviar a cuestas del buen y mejorando record de los Rockets hurtándolos de los Playoffs y el presupuesto suceso de esta temporada.

Al contrario, los Warriors y los Nuggets no tienen porque preocuparse con esa duda; el anterior porque su jugador de franquicia ha dejado a las espaldas su pasado igualmente repleto de lesiones, y el último porque de sus dos jugadores de franquicia el mejor es hombre de hierro, y cuando no lo es, le sobra el valor para jugar lesionado.

Al fin, es una barbaridad que uno de esos tres equipos se quedara en casa al inicio de los Playoffs. Hasta da coraje, porque cualquier de esos equipos podrían ganar ventaja de cancha en la conferencia contraria; Houston 14-7 contra el Este, Golden State 13-8 y Denver 14-5.

Pero como le diré a Greg Popovich; de nada sirve llorar sobre la leche derramada, que gane el más mejor equipo.

Por distintas razones, de los seis que pienso que han ganado sus puestos hay tres que carecen de la calidad necesaria para luchar por el campeonato, las tres razones propias son las siguientes:

Carencia de aquel tipo de jugador sumo que normalmente poseen los equipos superiores de la NBA; inexperiencia de parte de los integrantes “secundarios” e incluso las figuras grandes; y una creencia distraída que apuesta que un cierto conjunto de integrantes bastan para ganar el anillo, a pesar de dos resultados trágicos consecutivos.

La primera de esas tres pertenece al equipo de Utah:

A pesar de Deron Williams y Carlos Boozer -ambos arquetipos de la posición de base y ala-pívot respectivamente- les falta un verdadero héroe como Kobe Bryant, Steve Nash o Tim Duncan. Lastima que el único actualmente en el mercado, Jason Kidd, juega la misma posición de su mejor jugador, el antemencionado Deron Williams.

Incluso, según algunos rumores, el equipo sigue en búsqueda de una pareja que les alivie del contrato inflado del ruso sensitivo, Andrei Kirilenko. Por mi parecer eso será un error baloncestito y solo puede beneficiar a los bolsillos del dueño, ¿por qué? Porque Kirilenko es el glue guy de los Jazz, es decir, es él quien mantiene el equipo unido -sus habilidades versátiles son típicas de la gran mayoría de glue guys, como Shawn Marion, por ejemplo.

La segunda de esas tres describe al equipo de New Orleans:

Es raro que un equipo, repleto de novatos -menos Peja cuya experiencia de Sacramento sera esencial a cualquier suceso de ellos- y sin suerte imprevista llegue lejos en los Playoffs sin haber probado el trago amargo de la derrota, cuya mezcla contiene las lecciones necesarias para lograr las grandes victorias en los Playoffs.

Al fin, salvo la reencarnación completa de Isiah Thomas en forma de Chris Paul, los Hornets a pesar de luchar y dejar todo su ánimo sobre la cancha van a ser vencidos por un equipo con más experiencia, sabedores de los Playoffs.

La tercera de esas tres se refiere a los Mavericks de Dallas:

Por mi parecer, lo que sucede con los Mavericks, específicamente con Mark Cuban el dueño y Avery Jonson el entrenador, es cognitive dissonance o disonancia cognitiva, porque ambos están obstinados con la idea que el equipo ha recuperado mentalmente e espiritualmente de los golpes de ánimo que les dio las derrotas amargas contra los Heat y los Warriors.

Para explicarme un poco mejor hay que repasar su triste historia un poco:

En las finales del 2006 desaprovecharon una ventaja de dos juegos contra los Heat, vencidos prácticamente en forma de barrida. Eso no es nada fácil de olvidar, principalmente porque eran los grandes favoritos de esas finales e incluso su jugador de franquicia, Dirk Nowitzki, básicamente se cago.

En el 2007 el fracaso desastroso contra los Warriors en la primera ronda comprobó la teoría que la derrota contra los Heat dejo el ánimo del equipo algo desconfiado.

Esa hazaña marco la primera vez que el equipo con el puesto octavo venció al equipo en el primer puesto en una eliminatoria de mejor de siete juegos.

Y ahora quedan los nuevamente sobrecargados Suns de Phoenix, los Lakers revitalizados de Los Ángeles y los relajados o quizás viejos Spurs de San Antonio:

Quisiera comentar sobre los Suns después de ver visto como Shaquille O’Neal se combina con el equipo; si se disuelve como azúcar en agua o se imposibilita la mezcla como el aceite en agua. Pero, al fin, concerté al principio de este blog escribir un resumen cercas del tiempo del juego de las estrellas y aquí estoy.

Shaq dice que ha llegado al punto de su carera cuando uno reconoce que es un role player, parece humillado por el tiempo y reconoce que su tanque esta marcando nafta, o diesel en su caso. Bien sabe que se encuentra en las tinieblas de su gran carera, que esta jugando sus últimos como profesional y pretende exprimir de ellos cada gotita en lucha por el quinto y hasta el sexto anillo.

Yo tengo fe que las intenciones y los deseos de Shaq son puros y verdaderos, pero no tengo tanta confianza en su cuerpo, cuyas manos, pies, rodillas y, hoy en día, caderas han sido sujetos a miles de golpes en el transcurso de su carera.

Tras el traspaso del español Pau Gasol, los Lakers se encuentran sobre una nube, principalmente Kobe Bryant que le ha dado gracias a Dios por las vueltas de fortuna que han convertido a su equipo a uno de los favoritos por el anillo. Cuyo quinteto, después de ser completado con el esperado regreso del joven pívot Andrew Bynum, será el mejor que hemos visto desde el quinteto de cuatro estrellas y un casi-estrella que formaron los Pistons de Detroit hace pocos años.

Además, el banquillo de los Lakers es uno de los más fuertes en la NBA; joven, versátil, energético, atlético y acertado de puntería de distancia de tres. Y todo eso bajo la orquestación del legendario conductor Phil Jackson en búsqueda de su décimo anillo-que romperá el empate que comparte con Red Auerbach.

Restan los Spurs de San Antonio con una pregunta que requiere contestación:

¿Están bajo cruise control o están envejeciendo?

Es posible y fácil de justificar un manejo sobre la temporada regular en control de crucero; es importante competir con honor pero no tan importante ganar lo más posible a cuestas de la energía y salud necesaria para ganar lo más deseado; el anillo.

Los Celtics del año 1969 tenían dos metas en la temporada regular; la primera fue calificar para los Playoffs y la segunda fue evitar lesiones serias entre sus jugadores titulares.

Los Spurs aparecen que están siguiendo ese mismo camino, aunque se han desviado un poco con la lesión de Tony Parker, pronto regresaran al mismo.

Y ahora otra pregunta, ¿pueden igualar a los Celtics -y los Rockets del año 1995, cuyo anillo se encuentra en la parte superior de este blog =D- y ganar el campeonato sin poseer la ventaja de cancha ni siquiera en la primera ronda?

Con un equipo repleto de sabiduría como los Spurs, todo es posible, pero por mi parecer, no se curaran de la maldición de ganar mucho, pero nunca en años consecutivos que les maldijo los dioses del baloncesto después del deshonesto demoro del regreso de David Robinson hace muchos años para aumentar la probabilidad de ganar la lotería del Draft que les ficho a Tim Duncan.

De nuevo, nada sirve llorar sobre la leche derramada, pero para mi es obvio que algo sobrenatural esta manejando la historia de este equipo.

Finalmente, mi selección: Los Lakers de Los Ángeles. Que lastima…

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