Yao, como líder del equipo, lamentablemente, esta temporada de nuevo me deja tan desilusionado porque aún no puede dirigir los Rockets—en la ausencia de McGrady—a ningún éxito menos hacia al del fracaso. Sin duda alguna, por ser extranjero de patria tan retirada y extraña no puede relacionar con sus cotidianos compadres como pudo y aun puedo en juegos veraneros con sus camaradas de la china.
Pero como ejemplos contrarios; en Dallas tenemos el alemán Dirk Nowitzki, en Phoenix el canadiense Steve Nash, en Los Ángeles el marciano Kobe Bryant, el español Pau Gasol en Memphis, antiguamente en Houston dominaba el nigeriano Hakeem Olajuwon, en la MLS (la liga de fútbol de los EE. UU.) el mejicano Cuauhtémoc Blanco en solo su primer año pudo hacer lo que Yao en su sexto no puede.
Lo que quiero decir es esto; no es cultura, idioma, costumbre, o maña, que deja a los Rockets sin luz guiadera cuando inevitablemente se lesiona el frágil cuerpo de McGrady. Por mi parecer, lo que los deja tan desdichados es el inexplicable descontrol que suele engendrar en el equipo Yao Ming por ser tan inconsistente no tan solo de juego a juego pero de jugada a jugada asimismo.
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