lunes, 26 de noviembre de 2007

¡Por fin!


Por fin juega Steve Francis en una situación justa para medir su capacidad verdadera de contribuir a la meta de esté equipo, que—antes de jugar bases con un predeterminado y cerrado estilo—es ganar.

Por mi parecer, de lo que fuimos testigos fue una inyección de energía atlética y moral—casi espiritual—que solo un jugador con el físico y ánimo de Francis puede suplir; se apareció en le banco en los rostros de sus compañeros, se resonó ensordecidamente en el estadio cada vez que toco la pelota, y lo sentí tiernamente sentado en mi sillón en casa.

Y con todo eso, aunque siento que son mis pensamientos acertados y que sus confirmaciones están por venir prestamente, poseo un presentimiento sombrío que el entrenador del equipo lo jugo y solamente lo va a jugar en el futuro en caso de lesión como fue está con el tobillo torcido de Bonzi Wells.

Hablando un poco más seriamente, lo que suele pasar conmigo es que me aseguro de espejismos utopías, como bien puede ser éste del gran auxilio de Steve Francis, y también de espejismos perjudiciales, como también puede ser éste del pertinaz de Rick Adelman.

La verdad se encontrara en el grande espacio de mis dos extremos pensamientos, con suerte se encuentra hacia la del anterior de ésa manera podremos ver el máximo nivel de entretenimiento emparejado con el máximo nivel de forma baloncesto.

martes, 20 de noviembre de 2007

Todo sigue igual...

























Yao, como líder del equipo, lamentablemente, esta temporada de nuevo me deja tan
desilusionado porque aún no puede dirigir los Rockets—en la ausencia de McGrady—a ningún éxito menos hacia al del fracaso. Sin duda alguna, por ser extranjero de patria tan retirada y extraña no puede relacionar con sus cotidianos compadres como pudo y aun puedo en juegos veraneros con sus camaradas de la china.

Pero como ejemplos contrarios; en Dallas tenemos el alemán Dirk Nowitzki, en Phoenix el canadiense Steve Nash, en Los Ángeles el marciano Kobe Bryant, el español Pau Gasol en Memphis, antiguamente en Houston dominaba el nigeriano Hakeem Olajuwon, en la MLS (la liga de fútbol de los EE. UU.) el mejicano Cuauhtémoc Blanco en solo su primer año pudo hacer lo que Yao en su sexto no puede.

Lo que quiero decir es esto; no es cultura, idioma, costumbre, o maña, que deja a los Rockets sin luz guiadera cuando inevitablemente se lesiona el frágil cuerpo de McGrady. Por mi parecer, lo que los deja tan desdichados es el inexplicable descontrol que suele engendrar en el equipo Yao Ming por ser tan inconsistente no tan solo de juego a juego pero de jugada a jugada asimismo.

domingo, 11 de noviembre de 2007

5-1... Mejor, imposible...

Bueno, hablando estrictamente sobre la clasificación de los Rockets en el que hoy en día se encuentran en el primer puesto de la división suroeste, porque en hablando de los jugadores individuales o en la manera de ejecución táctica si hay quejas de que contar:

Aun no hay visto ni siquiera un segundo de tiempo en la cancha Steve Francis, aunque Rafer Alston, Mike James, y Luther Head suelen jugar con una forma mucho menos que extraordinario. Cierto, Francis suele pasar por sus momentos también, no lo dudo ni siquiera el mismo segundo de el sin tiempo de cancha, mas también, en esta, su época de físico demasiadamente disminuido, es posible que sean mas que típico. Pero, en lo que siempre ha sido bueno Francis es en darnos a nosotros los aficionados un gran show, en contra del esfuerzo de sus equipos o, normalmente, a favor, nunca falla el en darnos algo para disputar o discutir.

Aunque el ataque ofensivo a mudado a Yao Ming fuera de la área pintada donde solía estacionarse en temporadas pasadas, en efecto haciendo de el un híbrido al estilo de Vlade Divac, aun Tracy McGrady sigue el mismo de antes. No intento implicar que el McGrady de los años pasados no posea un valor extraordinario para los Rockets, pero como yo entiendo el baloncesto y las posibilidades que este tipo de ataque ofrece, es posible sacar la misma producción—de nuevo, estrictamente sobre la clasificación de los Rockets—con menos esfuerzo individual de el.

Rockets - 114
Bobcats - 99

viernes, 2 de noviembre de 2007

Rockets 106, Jazz 95

Con esta bien merecida victoria los Rockets han arruinado los festivos inaugurales de los Lakers y los Jazz—dos eternos y odiados rivales.

Tracy McGrady fue el jugador de cinco estrellas de este partido y de esta noche de baloncesto en la NBA por anotar cuarenta y siete puntos con una tranquilidad única imposible de duplicar. Lanzando y anotando tiros de todas distancias y sobre todo tipo de defensas y defensores como si fuese el arco de tamaño del golfo de México.

Fue un privilegio observar, como aficionado verdadero y veterano de los Rockets, ese desempeño de uno de los verdaderos grandiosos de la historia de la NBA—por lo menos, hablando de nivel de habilidad, que pocos alcanzan al nivel de McGrady.

Además me dio mucha alegría ver al argentino Luis Scola hacer su primer impacto positivo en un partido de la NBA; principalmente porque fue tan solo su segundo partido de su temporada de novato y contra los malvados pívots de Utah.

El mismo termino el partido con siete puntos, nueve rebotes, y un puño de jugadas que muestran claramente su excelente e incansable manera de esforzarse y esforzar sus compañeros y entendimiento del juego de baloncesto.

El sábado será la noche inaugural de los Rockets en Houston, tendrán de rivales a los Trailblazers de Portland; un equipo con alta nivel de talento pero aun infantil y de esa manera una baja nivel de entendimiento baloncestito.

Bueno, no quiero ser soberbio pero creo que veremos la primera apariencia de Steve Francis; quizás con cinco minutos restando del juego con una ventaja fuera de alcance de los Blazers.

Rockets 108
Blazers 95

jueves, 1 de noviembre de 2007

De nuevo...

Esta noche de nuevo se encontraran de contrarios los Rockets y los Jazz de Utah. Victoriosos los dos antemencionados; el anterior en forma dificultosa sobre los Lakers y el último de forma demasiadamente cómoda sobre los Warriors.

Después de un solo juego jugado quizás estoy adelantado en decirlo pero creo que los Jazz han encontrado aquel escolta que por tan largo tiempo han llorado en Ronnie Brewer. El escolta debería de haber pasado sus vacaciones de verano refinando sus habilidades y su físico de tal manera que es buen merecedor de su papel de escolta titular y de las esperanzas que en el están colocadas.

Los Jazz, como equipo, también es buen merecedor de el respecto que le han dado los comentaristas y los corredores de apuesta en Las Vegas; ellos mismos le han dado cinco puntos de ventaja—aunque fuesen tres de esos mismos por ser el equipo local.

Los Rockets regresan al Delta Center con un terrible deseo de vengarse del agravio que los Jazz engendraron el año anterior en los playoffs. Lastima que los Warriors también atentaron semejante venganza contra los mismos y fueron despechados de la forma que ya esta desgraciadamente contada.

Al fin, espero un juego emocionante, bien jugado, cerrado desde el principio al pito final.

Rockets 98
Jazz 94