jueves, 20 de diciembre de 2007

¡Peor Imposible!

No tanto por la forma que últimamente están mostrando los Rockets—aunque de veras me deja avergonzado—y tampoco específicamente por la lesión de la rodilla de Tracy McGrady, sino porque niega el mismo pasar esa misma rodilla izquierda por un examen MRI. ¿Por qué?

Puede ser por varias razones; la primera, la más esperada para los aficionados de los Rockets, es que no piensa que es algo tan grave y que tiene intención de jugar contra los Nuggets esta misma noche; la segunda, una que nos salva de lo peor, es que por conocer su cuerpo mejor que todos piensa que en el descanso encontrara su alivio; la tercera, una que es sinceramente triste que más de uno se abona en ella, es que McGrady esta fingiendo su lesión y cree que un examen descubriera lo que quiere dejar oculto; finalmente, la cuarta, y la más desastrosa para los verdaderos aficionados de los Rockets y también la más triste para millones de aficionados de el y de la NBA, es que McGrady tenga temor de que su dolor es el que sintió Greg Oden y al despertarse de lo que pensó ser tan solo un MRI se encontrara en el estado que se encontró el mismo Greg Oden.

El último, de nuevo, nadie lo desea, pero, lamentablemente, es algo que yo y varios mas no podemos ignorar porque los síntomas—el dolor inesperado e inexplicable acoplado con un declive de su nivel de jugar—están presentes y explícitos. Por mi parecer, McGrady no quiere nada más en este mundo que ganar un anillo y solidificar su legado, no tan solo de talento histórico pero de ganador también, y bien sabe que no puede lograr eso con una cirugía espantosa que suele dejar a sus victimas debilitados y lejos de la cumbre de sus habilidades.

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